sábado, 19 de julio de 2014

VI – La ciencia de Aprender

    Debemos comprender que el ser humano es un organismo compuesto por funciones biológicas, funciones mentales, funciones emocionales, funciones sexuales, funciones perceptibles, y algo mas, funciones imperceptibles.

    Cuando uno se propone aprender algo en la vida, debe conocer y comprender para que aprende lo que se propone, con la finalidad de descubrir si es algo emocional, algo subjetivo o en realidad es algo que lo determina su propia vocación; así evitamos que de pronto un yo que nada tiene que ver con lo que vamos a estudiar, nos ponga en la pantalla de la mente o de las emociones otro programa que nada tiene que ver con lo que determina nuestra conciencia o nuestra vida.
   
    El yo, el ego, también quiere venir a la tierra a aprender, él siempre quiere ser el “señor”, el poderoso, aspira a llegar a la cúspide solo figurar, también aspira a ser el delincuente, el ladrón, el asesino, el violador, es decir, un perverso, inútil, digno de todo desprecio.

    La persona debe saber elegir que es lo que en realidad aspira ser; esto es digno de un hombre o de una mujer de bien, no lo olvide hermano que el niño de hoy es el adolescente del mañana, el adolescente de hoy es el adulto del mañana y el adulto de hoy es el anciano del mañana y estas cosas se sucederán así en nuestras vidas, queramos o no queramos.

    Analicemos una lógica de la vida: un atleta, después de la carrera, si llegó último no quiere dejarse ver de nadie porque verdaderamente en su viaje no hizo nada; el que llegó primero ve con la frente en alto, es decir, cumplió un gran papel en la carrera, así es la vida de nosotros, quien llega a la vejez lleno de fuerza, de sabiduría, de amor. Es un exaltado de la misma vida; el que llega fracasado es un humillado de la vida...
                        ...joven hermano, de ti depende.