Así como en la niñez estamos recibiendo información par nuestra formación, así también en la adolescencia estamos formando nuestra particularidad, por lo tanto de nosotros depende que clase de personas seremos ya de adultos.
Tenemos que tener orden en los que pensamos; si alguien de quienes nos rodea piensa mas de los que aspira ser, eso es cuestión de él, ni de nosotros.
De los que pensamos que somos y que debemos ser depende el triunfo o la derrota en la vida.
La individualidad es aquello que se forma en nosotros como un centro de gravitación, es decir, que podemos manejar por nuestro mismo comportamiento o conducta, dejando que nuestra conciencia y voluntad sean las que determinan cual es nuestro comportamiento, que no sea que si otra persona actúa mal, nosotros hacerlo igual; que si otra persona no actúa, nosotros tampoco, porque es nuestra voluntad la que nos mueve a hacer nuestro propio camino y nuestra propia vida.
El hombre siempre debe pensar en pos del triunfo, en pos de algo que lo ha de conducir a que en su madurez sea una persona de bien, capaz de enseñar con su vida y su ejemplo

